Gotic - Jordi Martí


Imprompt-1 (Disc “Escenes”)

JORDI MARTÍ - BATERIA Y PERCUSION

Gòtic visto desde de la batería
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Como tantos otros grupos, Gòtic se gestó durante los años escolares de tres de sus componentes. De hecho, y cosa curiosa, Rafael Escoté, Jordi Vilaprinyó y Jordi Martí iban a la Escuela Pía Balmes (conocida popularmente como “Can Colapi”), pero no iban al mismo curso. Rafael, el más joven, cursaba quinto de bachillerato, Jordi Martí, sexto, y Jordi Vilaprinyó preuniversitario. A pesar de ello, la proximidad y posibilidad de compartir gustos musicales propició el encuentro de los tres y el inicio de una relación musical y de amistad que se ha mantenido en el tiempo y se ha materializado en diversas colaboraciones, entre las cuales la formación de Gòtic puede contarse como la más destacada.
La década de los años 70 del siglo XX hay que considerarla como la época de la eclosión y difusión de lo que se ha dado en llamar “rock sinfónico o progresivo”. A través de los conciertos y grabaciones de diversas formaciones procedentes mayoritariamente del ámbito cultural anglosajón, este tipo de música, llena de matices, magnificente y descriptiva a partes iguales, inspiró a los músicos más jóvenes de nuestro país, motivándolos a desarrollar propuestas musicales que, además de contar con el empaque, sonoridad y complejidad rítmica del rock progresivo, traslucían un trasfondo de luminosidad meridional. Así, en Catalunya, el rock progresivo y las diversas modalidades que del mismo se fueron destacando se etiquetaron como “Rock Laietano”.
Volviendo a los inicios de Gòtic, sus tres primeros componentes consiguieron la cesión de un espacio en la escuela misma, donde fuera de horas lectivas podían dedicarse a reproducir las composiciones de su grupo de referencia, que por entonces era “Emerson, Lake & Palmer”. Con instrumentos prestados y la memoria musical a toda pastilla, se dedicaban a reproducir lo más fielmente posible las piezas de sus referentes con la intención de ofrecerlas al público en cualquier ocasión que se terciase. Así, la escuela lectiva se transformaba, fuera de horario, en escuela de experimentación musical y, a la vez, de difusión entre los compañeros de estudio. Como resultado de estas primeras experiencias, se ofreció algún que otro concierto en la sala de actos de la escuela.
En aquella época, Jordi Vilaprinyó estaba cursando estudios de solfeo y piano en el conservatorio municipal y ya mostraba un gusto refinado por la composición; Rafael Escoté empezaba a tocar sus primeras notas con el bajo eléctrico, contando con su prodigiosa intuición musical y Jordi Martí podía poner en práctica con una batería de verdad los conocimientos experienciales adquiridos en las horas y horas dedicadas, desde pequeño, a percutir de forma rítmica mesas, sillas y botes diversos.
Animados por la buena acogida que tuvieron sus primeros conciertos, e impulsados por su obstinación musical, se plantearon una relación musical de continuidad con la formación de un grupo dedicado a interpretar rock progresivo. El impulso definitivo vino cuando tuvieron la posibilidad de trasladarse a un local mucho más espacioso, que pertenecía a la familia de Jordi Vilaprinyó. Un espacio que permitía la entrada de vehículos para poder cargar y descargar el instrumental con toda comodidad, y que una vez adecuado e insonorizado, les ofreció la posibilidad de poder tocar sin trabas ni límites horarios. Fue entonces (estamos hablando de mediados de los 70) que la sonoridad del grupo se completó con la aportación de la flauta travesera de Jep Nuix, un flautista de formación clásica, pero dotado de una extraordinaria versatilidad e inventiva musical. En este momento puede decirse que nacía oficialmente el grupo Gòtic: un nombre que entronca con la ciudad de Barcelona, donde nació el grupo, y al mismo tiempo con la majestuosidad monumental de este estilo arquitectónico, que de alguna forma resuena en la música interpretada.
A partir de este momento, y una vez superado el paréntesis que supuso el servicio militar de los dos Jordis, el grupo se consolida y empieza a trabajar composiciones propias, que se van desarrollando con la aportación de todos a partir de una propuesta de uno de sus miembros. A través de este proceso se consolida la peculiar sonoridad del grupo, que se expresa por medio de una música descriptiva y onírica, con influencias clásicas, pero al mismo tiempo llena de perfumes mediterráneos, con la alternancia de ritmos de amalgama trepidantes y momentos de gran lirismo. Este proceso creativo comporta que se deje definitivamente de lado la interpretación de composiciones ajenas y el trabajo del grupo se centre totalmente en las propias. Por otro lado, los referentes musicales también han ido cambiando, y los componentes de Gòtic valoran cada vez más propuestas de rock progresivo como las del grupo italiano “Premiata Forneria Marconi”, dotadas de una sonoridad y sensibilidad mucho más mediterráneas.
Además del trabajo con el grupo Gòtic, sus miembros colaboran conjuntamente o por separado con intérpretes de la Nova Cançó, que en aquel momento se encuentra en su punto álgido a raíz de la situación política propiciada por el cambio de régimen. Así, acompañan y graban con grupos como “Coses”, o intérpretes como “Joan Isaac”, “Joan Baptista Humet”, “Quintín Cabrera”, “Lluís Miquel i els 4Z”, “Paco Muñoz”, etc. Es un momento de fuerte efervescencia social y política que se refleja en las múltiples actuaciones por todo el territorio catalán que efectúan durante aquellos años.
Fruto de la compenetración musical conseguida en las colaboraciones y del continuo trabajo creativo con el grupo, el año 1977 Gòtic ya es lo suficiente maduro para grabar su primer disco: “Escenes”, que aparecerá a principios del año 1978 bajo el sello discográfico Movieplay. Este trabajo obtiene críticas muy positivas y entusiastas y consolida a Gòtic como un referente entre los grupos del “Rock Laietano”. Así, se suceden actuaciones en la mítica sala Zeleste de la calle Platería, en Barcelona, sede emblemática de la cultura musical de aquel momento, y en diversos escenarios, tanto de Catalunya como del resto del Estado.
Un tiempo después, Jep Nuix deja el grupo y se incorporan Agustí Brugada a la flauta travesera y Eugeni Gil a la guitarra eléctrica. Nuevos componentes que con sus aportaciones contribuyen a consolidar la personal propuesta rítmica y melódica del grupo. Con esta formación, Gòtic participa en el festival Canet Rock celebrado en septiembre de 1978, y efectúa diversos conciertos por todo el Estado, que obtienen una muy buena acogida. La nueva formación sigue trabajando en composiciones propias muy elaboradas, destinadas a formar parte de un nuevo disco. Estas piezas, grabadas en formato maqueta en los estudios Gema 1 con la inestimable colaboración profesional del técnico Jordi Vidal, no se editan porque el grupo acaba disolviéndose un tiempo después de que Jordi Martí, el batería, lo deje.
Y es ahora, después de este dilatado paréntesis, que una vez remasterizado el material grabado en aquella época, emprendemos la edición del mismo con la intención de difundir entre los melómanos de entonces y los actuales las notas frescas y evocadoras de una música que no se marchita a pesar del paso de los años.

Jordi Martí
(batería y percusionista)

Martí: Mini biografía
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Ya desde la infancia siente atracción por el mundo de la percusión. Escucha embelesado las orquestas que tocan en las fiestas del pueblo donde veranea, prestando siempre una especial atención al batería. Pica y repica de forma rítmica sillas y botes de hojalata con baquetas rudimentarias que se construye con madera de boj. Entrada la adolescencia, consigue hacerse con una batería y empieza a tocar con compañeros de la escuela, con algunos de los cuales, el año 1975, forma el grupo “Gòtic”. Con este grupo graba, el año 1978, un L.P. con el título “Escenes”, producido por Movieplay.

Al mismo tiempo acompaña artistas de la “Cançó catalana”, como Joan Isaac, Joan Baptista Humet, el grupo Coses, Paco Muñoz, Lluís Miquel i els 4Z, etc., para los cuales efectúa también diversas grabaciones. Acompaña también durante un tiempo al cantautor riojano Chema Purón.

El año 1979 deja el grupo Gòtic y se dedica a actividades profesionales no relacionadas con la música. Al mismo tiempo, deja atrás la etapa autodidacta para estudiar técnica de batería y percusión con el profesor uruguayo Aldo Caviglia, con el cual participa en la dos primeras ediciones del Seminario Internacional de Jazz (Banyoles, 1980-81), organizadas por el Taller de Músics de Barcelona, y que cuentan con la participación de profesores como Thad Jones, Americo Bellotto, Bill Goodwin y Larry Porter.
El progresivo interés por el lenguaje del jazz le lleva a integrarse, el año 1983, en un combo del Taller de Músics de Barcelona. Con algunos componentes del mismo, unos años después forma el grupo “Jazzquemandit”, que actúa en formato de cuarteto en diversos locales de Barcelona, como La Cova del Drac, el año 1989. Paralelamente, forma parte del grupo “La Nocturna”, dedicado a la interpretación de piezas estándar de jazz bailables. Al mismo tiempo, imparte clases particulares de batería a diversos alumnos, algunos de los cuales, como por ejemplo Guillermo McGuill, años después destacarán en el campo de la música.
Una necrosis en la muñeca izquierda comporta una operación, en abril de 1993, que le obliga a la inactividad musical durante unos cuantos años, e incluso se teme que no pueda volver a tocar la batería. Recuperada la movilidad de la muñeca, hacia finales de la década de los 90 forma, con sus dos hijos y un sobrino, el grupo “Les Llagastes del Farró”, dedicado a la interpretación de música tradicional y popular para la animación de fiestas.
A finales del año 2009 cesa en su actividad profesional no musical y poco después se integra en el grupo “Ai l’as”, dedicado a la animación infantil y a la interpretación de música tradicional y popular para la animación de fiestas y acontecimientos. Con dicho grupo sigue colaborando y actuando en la actualidad.